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Valuación y Análisis de Mercado

Cómo comparar expensas por m² al valuar usados en CABA

15 de junio de 2026
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Cómo comparar expensas por m² al valuar usados en CABA

Por qué las expensas por m² importan al valuar departamentos usados en CABA

En la valuación de departamentos usados en CABA, el precio por m² en dólares suele llevarse toda la atención. Sin embargo, hay una variable que cada vez pesa más en la decisión de compra: las expensas mensuales. En 2026, con costos de administración, salarios de encargados, seguros, mantenimiento y servicios comunes en alza, comparar expensas por m² dejó de ser un dato accesorio para convertirse en una herramienta clave de análisis comercial.

Para un comprador, las expensas representan un costo fijo mensual que afecta su capacidad de pago. Para un inversor, impactan sobre la rentabilidad neta del alquiler. Para un agente inmobiliario, bien interpretadas, ayudan a defender un valor de publicación, detectar objeciones antes de una visita y explicar por qué dos unidades similares pueden tener precios de cierre distintos.

Ahora bien, usar expensas como variable de valor exige cuidado. No alcanza con mirar el importe total que figura en el recibo. Hay que entender qué incluye, qué no incluye, si tiene deuda incorporada, si contempla gastos extraordinarios, qué amenities sostiene y cómo se distribuye entre las UF. De lo contrario, se corre el riesgo de castigar injustamente una propiedad o, al revés, sobrevalorarla por no advertir un costo mensual elevado.

Idea central: la expensa mensual total sirve como primer dato, pero la comparación profesional se hace sobre la expensa ordinaria depurada por m² propio o vendible, contextualizada por barrio, antigüedad, servicios y amenities.

Qué significa comparar expensas por m² y por qué no alcanza con mirar el monto total

El problema del “paga mucho” o “paga poco”

En CABA es habitual escuchar frases como “este departamento paga $300.000 de expensas” o “aquel paga solo $120.000”. El problema es que esos importes, aislados, dicen poco. No es lo mismo una unidad de 32 m² en Recoleta que paga $160.000, que un semipiso de 110 m² en Belgrano que paga $420.000. Tampoco es igual un edificio sin encargado ni ascensor que una torre con seguridad, pileta, SUM, gimnasio, cocheras de cortesía y caldera central.

Para poder comparar, hay que llevar el gasto a una unidad común: expensas por m². La fórmula básica es sencilla:

Expensa por m² = expensa mensual depurada / superficie considerada

Ejemplo simple:

  • Departamento usado en Palermo: 50 m² cubiertos.
  • Expensas informadas: $250.000.
  • Expensa por m²: $250.000 / 50 = $5.000 por m².

Ese número permite comparar contra otras unidades del mismo barrio, tipología y categoría edilicia. Si otro departamento similar paga $170.000 pero tiene 34 m², su expensa por m² también es de $5.000. A simple vista el segundo parecía “más barato”, pero en proporción paga lo mismo.

Qué superficie conviene usar

En la práctica inmobiliaria porteña aparecen varias superficies: cubierta, semicubierta, balcón, total, propia, común de uso exclusivo y, a veces, superficie según escritura versus superficie publicada. Para comparar expensas, lo más recomendable es definir un criterio y sostenerlo.

En valuaciones comerciales, suele utilizarse la superficie total propia o la superficie vendible, siempre que esté claramente respaldada por escritura, plano o ficha técnica. Si se usa solo superficie cubierta, una unidad con balcón amplio podría parecer artificialmente más cara en expensas por m². En cambio, si se incluye superficie común proporcional, la comparación puede distorsionarse porque esa proporción ya está implícita en el porcentual de dominio.

Lo importante es aclararlo en el informe de tasación o análisis comparativo. Una frase útil sería: “La expensa por m² fue calculada sobre superficie total propia informada en escritura”.

Cómo depurar las expensas antes de compararlas

Gastos de mantenimiento en instalaciones comunes
Gastos de mantenimiento en instalaciones comunes

No todo lo que figura en el recibo es gasto ordinario comparable

Uno de los errores más frecuentes al valuar usados en CABA es tomar el total final del recibo de expensas como si fuera el costo operativo normal del edificio. Ese total puede incluir conceptos que no deberían usarse para comparar: deuda de meses anteriores, intereses, punitorios, cuotas extraordinarias, arreglos puntuales, fondos de reserva o gastos particulares de una UF.

Para una comparación seria, conviene separar el recibo en capas:

  1. Expensas ordinarias: gastos habituales de funcionamiento del consorcio.
  2. Expensas extraordinarias: obras, reparaciones no recurrentes o decisiones especiales de asamblea.
  3. Deuda o saldo anterior: importes impagos que arrastra la unidad.
  4. Intereses y punitorios: cargos por mora, no atribuibles al costo normal del edificio.
  5. Conceptos particulares: uso de amenities, multas, baulera, cochera, mudanza, llaves magnéticas, entre otros.
  6. Servicios incluidos: agua caliente central, calefacción central, ABL si estuviera prorrateado, AySA, seguridad, etc.

La valuación debe enfocarse en la expensa ordinaria recurrente, ajustada por los servicios incluidos. Si el total de una UF es alto porque el propietario debe tres meses, ese dato no debería afectar el valor de mercado del inmueble, aunque sí debe informarse al momento de una reserva o escritura para evitar conflictos.

Ejemplo de depuración de recibo

Concepto del recibo Importe ¿Se usa para comparar expensas por m²? Comentario profesional
Expensas ordinarias del mes $210.000 Es la base principal de comparación.
Fondo de reserva aprobado $25.000 Depende Si es permanente, puede considerarse; si es puntual, conviene separarlo.
Cuota extraordinaria por reparación de ascensor $60.000 No como gasto recurrente Debe informarse, pero no mezclar con la expensa ordinaria.
Saldo anterior adeudado $180.000 No Es deuda de la UF, no costo mensual del edificio.
Intereses por mora $12.000 No No corresponde al análisis de valor.
Total a pagar $487.000 No directamente El total confunde deuda, extraordinarias y gasto corriente.

Si el departamento tiene 45 m², usar el total de $487.000 daría $10.822 por m², una cifra alarmante. Pero la expensa ordinaria de $210.000 equivale a $4.667 por m². La lectura cambia por completo. Por eso, antes de opinar que una unidad “paga mucho”, hay que mirar el recibo con lupa.

Servicios incluidos: el gran factor que distorsiona la comparación

Calefacción, agua caliente y encargados

En CABA hay edificios donde las expensas incluyen servicios que, en otros inmuebles, cada propietario paga por separado. Esto es muy común en edificios antiguos de Recoleta, Barrio Norte, Retiro, Belgrano, Caballito y algunas zonas de Palermo. La calefacción central y el agua caliente central pueden elevar las expensas, pero también reducen otros gastos individuales.

Por eso, comparar un departamento con caldera central contra otro con termotanque individual exige ajustar el análisis. Si una unidad paga $320.000 de expensas pero incluye agua caliente central, calefacción, encargado con vivienda y mantenimiento de ascensores, tal vez no sea tan cara como parece frente a otra que paga $220.000 pero luego suma gas, electricidad y mantenimiento individual de equipos.

En 2026, los salarios de encargados siguen siendo uno de los principales componentes de las expensas, junto con seguros obligatorios, mantenimiento técnico, limpieza, cargas sociales y tarifas de servicios comunes. En edificios con encargado permanente, suplencias, horas extras o vivienda del encargado, el gasto estructural suele ser más alto. Esto no necesariamente es negativo: para cierto público comprador, la presencia del encargado aporta seguridad, mantenimiento y orden operativo.

Checklist de servicios que hay que identificar

  • Agua caliente central: puede justificar una expensa más elevada.
  • Calefacción central: revisar si funciona, si tiene medición individual o si se prorratea por porcentual.
  • AySA incluida: algunos consorcios la liquidan dentro de expensas.
  • ABL incluido o separado: no siempre aparece en expensas, pero afecta el costo mensual total.
  • Seguridad presencial o tótem: incrementa el gasto, aunque mejora percepción de seguridad.
  • Encargado permanente, media jornada o empresa de limpieza: cambia mucho la estructura de costos.
  • Grupo electrógeno, bombas, portones y ascensores: requieren mantenimiento periódico.
  • Cocheras y bauleras: pueden tener expensas propias o venir integradas en el porcentual de la UF.

Una buena práctica comercial es armar una ficha de “costo mensual real” que incluya expensas ordinarias, servicios no incluidos, ABL, cochera si corresponde y cualquier gasto fijo relevante. El comprador no solo quiere saber cuánto vale el inmueble; quiere saber cuánto le cuesta sostenerlo.

Amenities: cuándo suman valor y cuándo se convierten en objeción

El amenity no es gratis: se paga todos los meses

En los últimos años, muchos edificios de CABA incorporaron amenities como pileta, SUM, parrilla, gimnasio, laundry, coworking, solárium, seguridad, bicicletero y espacios verdes. En Palermo, Núñez, Colegiales, Villa Urquiza, Caballito y Puerto Madero, este tipo de prestaciones puede mejorar la liquidez de venta, sobre todo en unidades chicas y medianas orientadas a usuarios jóvenes, profesionales o inversores.

Sin embargo, el amenity tiene un costo. Mantener una pileta requiere productos, limpieza, bombas, controles, seguros y reparaciones. Un SUM genera gastos de limpieza, reposición y administración. La seguridad presencial puede ser uno de los rubros más pesados del presupuesto. Entonces, la pregunta clave es: ¿el público objetivo valora esos amenities lo suficiente como para absorber la expensa?

En una unidad de 2 ambientes de 45 m², una expensa alta puede achicar la base de compradores si el valor de publicación no compensa ese costo mensual. En cambio, en un edificio premium de Puerto Madero o Palermo Chico, una expensa elevada puede ser coherente con la categoría esperada. La lectura depende del segmento.

Cómo clasificar edificios según carga de amenities

Tipo de edificio Características habituales Impacto esperado en expensas Lectura para valuación
Clásico sin amenities Ascensor, encargado o limpieza, servicios básicos Bajo a medio Competitivo para compradores sensibles al costo mensual.
Edificio con amenities moderados SUM, parrilla, laundry, bicicletero Medio Puede sumar valor si el gasto está controlado.
Torre con amenities completos Pileta, gimnasio, seguridad, espacios verdes, cocheras de cortesía Medio a alto Requiere comparar contra torres similares, no contra edificios simples.
Premium o categoría alta Seguridad 24 hs, amenities múltiples, servicios centrales, mantenimiento intensivo Alto La expensa alta puede ser aceptable si acompaña ubicación, calidad y demanda.

Un error común es comparar la expensa por m² de una torre con pileta y seguridad en Palermo Hollywood contra un edificio tradicional de Villa Crespo sin amenities. Esa comparación no es justa. Lo correcto es armar grupos homogéneos: misma zona, similar antigüedad, categoría equivalente y servicios comparables.

Rangos orientativos y lectura por barrio en CABA

El contexto 2026: expensas más visibles en la negociación

Durante 2026, las expensas en CABA se mantienen como una de las principales preocupaciones de propietarios, compradores e inquilinos. Distintos relevamientos del mercado señalan que, en propiedades estándar, el costo mensual promedio puede superar los $300.000, especialmente cuando hay encargado, servicios centrales o amenities. Esto no significa que todos los departamentos paguen ese importe, pero sí marca un contexto: el gasto mensual ya no es marginal.

En barrios con valores de m² más altos, como Palermo, Recoleta, Belgrano, Núñez o Puerto Madero, el comprador suele tolerar expensas mayores si percibe calidad edilicia, buena ubicación y servicios acordes. En zonas como Caballito, Almagro, Villa Urquiza, Villa Crespo o Flores, la sensibilidad puede ser distinta: muchos compradores comparan finamente la relación entre precio de compra, expensas y estado general de la unidad.

También influye la tipología. Un monoambiente con expensas altas puede perder atractivo para inversión, porque el alquiler potencial debe absorber ese costo. Un 4 ambientes familiar con cochera y seguridad puede justificar otra estructura de gasto. ¿La clave? No mirar solo el barrio, sino el cruce entre barrio, superficie, amenities, estado del edificio y perfil de demanda.

Ejemplo comparativo por unidades usadas

Barrio Tipología usada Superficie Expensa ordinaria Expensa por m² Comentario de valuación
Caballito 2 ambientes 45 m² $210.000 $4.667/m² Razonable si incluye encargado y buen mantenimiento.
Palermo Monoambiente 34 m² $190.000 $5.588/m² Puede ser aceptable con amenities demandados y buena ubicación.
Recoleta 3 ambientes 72 m² $390.000 $5.417/m² Revisar si incluye calefacción central y agua caliente.
Villa Urquiza 2 ambientes 50 m² $260.000 $5.200/m² Correcto si el edificio tiene SUM, parrilla o seguridad parcial.
Almagro 3 ambientes 65 m² $180.000 $2.769/m² Competitivo; verificar que no haya mantenimiento diferido.

Estos ejemplos son orientativos y no reemplazan un relevamiento específico. Sirven para mostrar cómo cambia la lectura al pasar del monto total al indicador por m². Una expensa de $260.000 puede parecer alta, pero en 50 m² con servicios razonables no necesariamente es una objeción grave. En cambio, $190.000 en un monoambiente chico sin amenities ni servicios incluidos puede afectar la valuación.

Cómo impactan las expensas en el valor de venta

La relación entre precio por m² y costo mensual

El valor de venta de un usado en CABA se expresa casi siempre en dólares por m². Según relevamientos de mercado difundidos durante 2026, en zonas como Caballito los usados pueden ubicarse alrededor de USD 2.100/m², mientras que unidades a estrenar pueden superar sensiblemente ese nivel, dependiendo de ubicación, calidad, amenities y estado. Pero el comprador no decide solo por el precio publicado. También mira el costo de mantenimiento.

Cuando dos departamentos compiten por el mismo público, una diferencia fuerte de expensas puede inclinar la decisión. Por ejemplo:

  • Departamento A: 2 ambientes en Caballito, 45 m², USD 95.000, expensas $160.000.
  • Departamento B: 2 ambientes en Caballito, 45 m², USD 92.000, expensas $310.000.

Aunque el B parezca más barato en precio de compra, el mayor costo mensual puede transformarse en una objeción. Si la diferencia de expensas es de $150.000 mensuales, el comprador la proyecta a 12 meses y rápidamente percibe una carga adicional importante en pesos. En un contexto argentino donde los ingresos, tarifas e inflación inciden en la planificación familiar, ese cálculo pesa.

Cuándo corresponde ajustar el valor

No existe una fórmula única para descontar valor por expensas altas, pero sí criterios prácticos. Una expensa elevada puede justificar un ajuste a la baja cuando:

  • Está por encima del promedio de comparables homogéneos sin ofrecer servicios diferenciales.
  • Reduce la demanda potencial, especialmente en monoambientes y 2 ambientes de inversión.
  • Incluye gastos estructurales difíciles de bajar, como dotación sobredimensionada o mantenimiento costoso.
  • El edificio muestra deterioro pese al alto gasto, lo que genera desconfianza en la administración.
  • Hay morosidad elevada y el consorcio compensa faltantes aumentando cargas a cumplidores.

Por el contrario, una expensa alta no necesariamente debe castigar el valor si:

  • Incluye calefacción, agua caliente u otros servicios que reducen gastos individuales.
  • El edificio tiene amenities realmente usados y valorados por el público objetivo.
  • La categoría edilicia exige mantenimiento intensivo.
  • La ubicación y el producto tienen alta demanda.
  • El recibo muestra gastos extraordinarios temporales que pronto finalizan.

En definitiva, la expensa no se traduce automáticamente en descuento. Se interpreta. Y esa interpretación debe quedar respaldada por comparables, recibos y argumentos claros.

Deuda, morosidad y expensas extraordinarias: qué mirar antes de tasar

Deuda de la UF versus gasto del edificio

La deuda de expensas de una unidad funcional no forma parte del costo mensual ordinario, pero sí es un dato sensible en una operación. En propiedad horizontal, las expensas son obligaciones vinculadas a la UF y deben estar regularizadas o contempladas al momento de la escritura. Por eso, antes de publicar o aceptar una reserva, conviene pedir un estado de deuda actualizado al administrador.

Desde el punto de vista de valuación, una deuda no debería reducir el valor técnico del inmueble si será cancelada por el vendedor. Pero comercialmente puede afectar la confianza del comprador si aparece tarde o si el monto es elevado. Transparencia desde el inicio evita renegociaciones innecesarias.

Expensas extraordinarias: no todas son malas noticias

Una cuota extraordinaria puede deberse a una reparación urgente, una obra de mejora o una actualización de sistemas. No siempre es negativa. Si el edificio está renovando ascensores, impermeabilizando terrazas o poniendo en valor el hall, ese gasto puede mejorar la conservación y sostener el valor futuro. Pero debe separarse del análisis mensual recurrente.

Para evaluar una extraordinaria, hay que preguntar:

  1. ¿Cuál es el motivo exacto?
  2. ¿Fue aprobada por asamblea?
  3. ¿Cuántas cuotas quedan pendientes?
  4. ¿Qué monto corresponde a la UF?
  5. ¿La obra mejora el edificio o solo cubre mantenimiento atrasado?
  6. ¿Hay otras obras previstas?

Si quedan seis cuotas de $80.000 por una obra ya aprobada, eso no modifica necesariamente el valor por m², pero sí puede ser un punto de negociación. En unidades usadas, sobre todo en edificios de más de 40 o 50 años, este tipo de información es decisiva.

Marco normativo y documentación relevante en CABA

Propiedad horizontal y administración de consorcios

Las expensas en edificios sometidos al régimen de propiedad horizontal se vinculan con el Código Civil y Comercial de la Nación, el reglamento de propiedad horizontal y las decisiones de asamblea. Cada UF participa de los gastos según su porcentual, salvo que el reglamento establezca criterios específicos para ciertos rubros.

En CABA, además, la actividad de los administradores de consorcios está regulada por normativa local, entre ellas la Ley 941, que creó el Registro Público de Administradores. Esta regulación exige deberes de información, rendición de cuentas y documentación, aspectos relevantes para cualquier agente que necesite verificar la situación de un edificio.

Al valuar un usado, no hace falta convertirse en auditor del consorcio, pero sí conviene solicitar documentación básica:

  • Últimos tres recibos de expensas.
  • Liquidación detallada del consorcio.
  • Estado de deuda de la UF.
  • Actas de asamblea recientes si hubo obras o aumentos relevantes.
  • Información sobre juicios, reclamos o problemas edilicios importantes.
  • Reglamento de propiedad horizontal si hay dudas sobre porcentuales, cocheras o bauleras.

Alquileres y rentabilidad: el costo que mira el inversor

Aunque el foco sea la valuación de venta, las expensas también inciden en la inversión para renta. En contratos de alquiler de vivienda, los gastos ordinarios suelen estar a cargo del inquilino y los extraordinarios a cargo del propietario, salvo pactos y criterios aplicables según normativa vigente y la naturaleza del gasto. En la práctica, este punto debe ser claro para evitar conflictos.

Un inversor que compra un monoambiente en Palermo, Belgrano o Villa Urquiza va a mirar la renta bruta, pero también la facilidad de alquilar. Si las expensas son muy altas para la tipología, el inmueble puede tardar más en colocarse o requerir un alquiler más competitivo. Por eso, al tasar usados con destino inversión, la expensa por m² es también un indicador de liquidez futura.

Método práctico para comparar expensas por m² paso a paso

Un procedimiento simple para agentes inmobiliarios

Para incorporar las expensas al proceso de valuación sin caer en conclusiones apresuradas, conviene usar un método repetible. Esto permite comparar propiedades, justificar recomendaciones al propietario y responder objeciones de compradores con datos concretos.

  1. Pedir los últimos tres recibos de expensas: un solo mes puede estar distorsionado por gastos puntuales.
  2. Identificar la expensa ordinaria: separar deuda, intereses, extraordinarias y conceptos particulares.
  3. Promediar la expensa ordinaria depurada: si hubo variaciones, usar un promedio razonable.
  4. Definir la superficie de cálculo: preferentemente superficie total propia o vendible respaldada.
  5. Calcular expensas por m²: dividir el gasto depurado por la superficie.
  6. Listar servicios incluidos: calefacción, agua caliente, AySA, seguridad, encargado, amenities.
  7. Comparar contra inmuebles homogéneos: mismo barrio, antigüedad, categoría y tipología.
  8. Evaluar impacto comercial: definir si es fortaleza, dato neutro u objeción.
  9. Documentar la conclusión: dejar asentado el criterio en la tasación o informe interno.

Modelo de lectura rápida

Una forma práctica de clasificar el resultado es asignar una interpretación comercial:

  • Expensa competitiva: por debajo de comparables y sin señales de mantenimiento diferido.
  • Expensa razonable: alineada al segmento, con servicios coherentes.
  • Expensa alta justificada: superior al promedio, pero explicada por amenities, servicios centrales o categoría.
  • Expensa alta riesgosa: elevada sin beneficios claros, con morosidad, deuda o administración poco transparente.

Esta clasificación ayuda a traducir números en argumentos. Un comprador no siempre entiende porcentuales, rubros y prorrateos, pero sí comprende si el costo mensual es razonable para lo que recibe.

Errores frecuentes al usar expensas en una valuación

Tomar el total del recibo sin analizarlo

Es el error más común. El total puede incluir deuda, intereses o extraordinarias. Usarlo sin depurar puede llevar a una conclusión equivocada y perjudicar la estrategia de venta.

Comparar edificios incomparables

No corresponde comparar un semipiso antiguo con calefacción central en Recoleta contra un edificio bajo sin ascensor en Chacarita. Tampoco una torre con seguridad 24 hs contra un edificio chico sin encargado. La comparación debe ser homogénea.

No considerar la superficie

Una expensa total baja puede ser alta por m² si la unidad es chica. Esto afecta especialmente a monoambientes y 2 ambientes compactos, muy buscados por inversores y jóvenes profesionales.

Ignorar servicios incluidos

Si el edificio incluye agua caliente o calefacción central, la expensa debe analizarse junto con los gastos que el propietario no pagará por separado. Mirar solo el recibo puede subestimar el valor de esos servicios.

No revisar morosidad del consorcio

La morosidad general puede presionar futuras expensas. Si muchos propietarios no pagan, el consorcio puede tener problemas de caja, diferir mantenimiento o aplicar aumentos. Es un dato relevante para compradores informados.

No anticipar la objeción comercial

Si las expensas son altas, conviene preparar el argumento antes de publicar. Ocultar el dato o informarlo tarde suele generar desconfianza. En cambio, explicarlo bien puede neutralizar la objeción.

Cómo comunicar las expensas en una publicación o visita

Transparencia sin alarmar

La forma de comunicar las expensas influye en la percepción del inmueble. No se trata de maquillar datos, sino de presentarlos con contexto. Una publicación profesional puede indicar el importe aproximado y aclarar qué incluye. Por ejemplo:

“Expensas ordinarias aproximadas: $245.000. Incluyen AySA, encargado y mantenimiento de amenities. No incluyen cuota extraordinaria temporal por obra de terraza.”

Ese nivel de claridad evita consultas repetitivas y genera confianza. También permite que el interesado compare correctamente contra otras propiedades.

Argumentos útiles durante la visita

  • Si las expensas son bajas: destacar eficiencia del consorcio, pocos amenities y buen mantenimiento, siempre que sea real.
  • Si son medias: explicar qué servicios sostienen y cómo se ubican frente a comparables.
  • Si son altas: separar ordinarias de extraordinarias, mostrar servicios incluidos y aclarar si hay gastos temporales.
  • Si hay amenities: vincularlos con el estilo de vida del comprador objetivo.
  • Si hay obras: explicar si mejoran el edificio y cuánto falta pagar.

Una respuesta vaga como “son las normales de la zona” ya no alcanza. El comprador de 2026 llega más informado, compara portales, pregunta por gastos fijos y proyecta escenarios. El agente que domina estos datos se diferencia.

Conclusión: expensas por m² como herramienta, no como sentencia

Comparar expensas por m² al valuar usados en CABA permite ordenar el análisis y evitar conclusiones superficiales. Pero el indicador debe usarse con criterio. Una expensa alta no siempre significa mal valor, y una expensa baja no siempre es una ventaja: puede esconder mantenimiento postergado, falta de servicios o futuras obras costosas.

La clave está en depurar el recibo, separar deuda y extraordinarias, identificar servicios incluidos, ponderar amenities y comparar contra inmuebles realmente similares. En un mercado porteño donde los precios por m² tienden a moverse con mayor estabilidad y los compradores afinan cada vez más el lápiz, las expensas se transforman en una variable comercial de primer orden.

Para el agente inmobiliario, incorporar este análisis mejora la calidad de la tasación, fortalece la conversación con el propietario y permite anticipar objeciones en la negociación. En definitiva, no se trata solo de saber cuánto paga un departamento, sino de entender por qué lo paga y cómo ese gasto impacta en su valor de mercado.

Este artículo es informativo. No constituye asesoramiento legal, contable, fiscal ni de inversión.